Cuántas botellas vacías dejé

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Qué lindo día. Qué fea noche. Nunca confíes en alguien tan rápido. Como escuché hace poco, a veces lo mejor es esperar algo malo de cada persona. Ya sea ahora o algún día, lo malo va a venir. Mucha gente prejuzga, o juzga basándose en pocas acciones, basándose en errores (por ejemplo) de los demás. Estaría genial que conocieran a una persona de verdad antes de juzgarla. Pero bueno, jamás se encontrará a esa gente por acá, en la Tierra. Mejor mantener un perfil bajo y dejar de mandarse heces, mejor dejar de hablar de más, mejor volverse conservador y aburrido. Al loco no lo quieren acá, el loco es juzgado por loco, por sus acciones locas, por vivir en su locura. Todos estamos locos. Pero los locos son los que no lo están. Complicado, ¿no? No. Nada, un consejo para mí misma: cuando vas a tomar una decisión, pensala. Pensala, cuestionala, aunque quedes colgada, aunque tardes media hora en contestar, preguntate si lo que estás a punto de decir o hacer no va a quedar grabado en la memoria de alguien. Después vienen los arrepentimientos y los juicios de los demás. Y claro, no te podés quejar porque lamentablemente lo hiciste, hayas querido o no. Conclusión de la entrada: a cuestionarse hasta cuando uno se tira un pedo (¿por qué me tiré un pedo? ¿Por qué querría tirarme un pedo, acá, ahora, en este lugar?), desconfiar un poco, y aprender que a veces es mejor callar que hablar de más. :3

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